Las características del cerro de Hita como cerro testigo de la meseta alcarreña y su enclave entre los valles de los ríos Badiel y Henares han hecho de Hita un lugar destacado en la Historia.

El valle del Henares es el camino natural entre el centro y el nordeste de la península ibérica y desde el cerro se domina ampliamente este valle desde Jadraque hasta Alcalá de Henares, unos 60 kilómetros de vega y una extensión de más de 1.500 kilómetros cuadrados. 

Ya se menciona a Hita en el Cantar del Mío Cid, en la Leyenda de los Siete Infantes de Lara y en la «Vida de Santo Domingo» de Gonzálo de Berceo. El Señor de Hita Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, fue un hombre impulsor de las artes. Por Hita han pasado reyes (Isabel y Fernando) y emperadores (Carlos I)(1). En Hita se entremezclan las batallas, las construcciones militares o las disputas urbanas por un lado, y la lírica, la cultura o la convivencia por otro. Desde hace más de dos mil años hasta hoy en día son muchos los siglos de esta contradictoria «poesía».

La situación de Hita ha marcado su historia desde sus orígenes hasta el Siglo XX, su situación originó su apogeo y su situación generó su declive. Las guerras y batallas hicieron de Hita un lugar estratégico importante, las mismas que más tarde provocaron su destrucción.

El nombre de Hita, en castellano antiguo Fita, proviene del latín ficta. Su significado es lugar resaltado.

(1) Curiosamente en la actualidad Hita también sigue siendo lugar de paso habitual de personalidades españolas y mundiales, aunque en esta ocasión a menos de 500 metros sobre el casco urbano, ya que la Villa se encuentra justo bajo la senda de aproximación al aeropuerto de Madrid-Torrejón, habitual destino de estas personalidades.