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nº 15 Diciembre 1996

Una Nueva Mentalidad Empresarial

Cuando nos encontramos en un entorno económico abierto o competitivo en detrimento de un entorno cerrado, un economista de empresa debe actuar bajo dos aspectos: reasignación de recursos (que es volver a asignar todos los medios humanos, materiales, económico-financieros, etc, para adaptar la empresa a un nuevo entorno abierto que se caracteriza por situaciones cambiantes, en donde el éxito lo consiguen las organizaciones eficientemente constituidas) y, como segundo de los aspectos, cambiar los comportamientos (mentalidades). En entornos cerrados, donde el mercado juega un papel escaso y donde no existen muchas alternativas, el cálculo económico se hace desde dentro de la empresa. Existe una única empresa para dar un determinado bien o servicio (son los llamados monopolios como fueron los casos de SEAT, REPSOL, IBERIA, RENFE, ENDESA, TELEFÓNICA...). El consumidor no tiene opción a elegir entre varios bienes o servicios, aceptando sin más paliativos el precio, la calidad y la cantidad que vienen dados por la empresa. Además, estas economías cerradas y protegidas eran ineficientes porque no lo hacían al menor coste. En España este entorno ha durado prácticamente hasta la entrada en el Mercado Común, permaneciendo todavía algunos restos en nuestra actual economía. En entornos abiertos al libre mercado, el cálculo económico se hace desde la empresa hacia el exterior (el mercado); habrá que ver que necesidades tiene este mercado; ya no hay monopolios y por tanto el precio se marca según la eficiencia de la empresa, es decir, ya no existen precios inflados que el monopolista fija libremente jugando a su antojo con los márgenes. Por tanto, en una economía abierta, la empresa debe ser eficiente para ser competitiva en el mercado, es decir, tiene que fabricar con el menor coste posible para ofrecer un producto con el precio que los consumidores están en condiciones de pagar de acuerdo con las características de dicho producto. Hoy en día nuestro entorno económico tiende a ser abierto y dinámico: el mercado cambia continuamente; lo que importa es el día a día; cambia la tecnología (que suele mejorar la productividad); cambia los gustos de los consumidores, etc. Para mantenerse en este mercado o introducirse en él habrá que observar donde podremos ser diferentes. Diferentes a la hora de prestar un bien a un servicio (diferencias en precio o calidad). Sin embargo, lo más complicado es ejecutar la transformación de un entorno a otro. A la hora de pasar de un mercado no dinámico a uno competitivo, lo difícil es cambiar las mentes humanas. Las actuales formas de organización exigen una nueva estructura, pero llevar a cabo esta transformación no basta solamente con cambiar el organigrama en un papel, sino también que esos nuevos comportamientos y esas nuevas actitudes derivadas del cambio sean asimiladas por todos los miembros que forman la empresa (trabajadores y directivos). Según mis convicciones, esto se consigue con una información correcta y directa: las capas altas de la empresa se deben integrar en todas las líneas, conocer sus problemas y sus defectos. Por tanto, y resumiendo, todo cambio de una economía cerrada a una abierta necesita, en un primer lugar, el cambio de comportamiento (mentalidad) de la línea directiva.
Una vez conseguido o asimilado en este nivel, son éstos quienes tienen la responsabilidad de saber implementar correctamente el cambio. Son ellos, los directivos, los que deben integrar al trabajador en el proyecto, hacerle partícipe de la empresa, que la sienta como algo suyo, contar con él en la toma de decisiones... Recordemos que son los trabajadores quienes verdaderamente conocen las virtudes y los defectos del producto y, por tanto, son ellos quienes también pueden mejorar su productividad. En realidad, sólo se considera el éxito empresarial cuando el cambio o una determinada estrategia sea asumida por todos los integrantes de la corporación. Y esto es como decir que existe MOTIVACIÓN entre los miembros de la empresa. Un trabajador motivado asume sin dificultad la cultura y la filosofía de la empresa: sabe cual es la línea de actuación y a donde quiere llegar la empresa; se identifican con unos determinados valores... De todo lo reflejado podría concluir afirmando que una empresa sobrevivirá en un mercado tan turbulento como el actual si se preocupa de aspectos tales como EFICIENCIA, REASIGNACIÓN DE RECURSOS, DIFERENCIA, MERCADO, para que una vez entablada esta línea utilizar verdaderas políticas de motivación e integración (políticas sociales). Y todo ello dentro de un marco en el cual el estado sea capaz de garantizar una equitativa distribución de la riqueza por medio de un eficaz ESTADO DEL BIENESTAR.

Alberto Rojo.


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